Home
Newsletter
Videos
Charlas de Quirófano
Contacto
Auspiciantes
Jornada virtual ¿Cómo tomamos decisiones en tiempo de crisis?
a realizarse el día Jueves 23 de Julio 19 hs.

Informes e inscripción: http://jornadas.consensosalud.com.ar/
¿A menos biodiversidad, más enfermedades infecciosas?

Lunes 6 Diciembre, 2010 en  Medio Ambiente

La menor presencia de especies en un ecosistema parece estar asociada a una mayor extensión de enfermedades infecciosas, según una revisión de la literatura científica al respecto que acaba de publicar la revista ‘Nature’. (ElMundo.es) La pérdida de biodiversidad, uno de los mayores problemas ecológicos del momento, puede tener un efecto negativo con el que(...)

La menor presencia de especies en un ecosistema parece estar asociada a una mayor extensión de enfermedades infecciosas, según una revisión de la literatura científica al respecto que acaba de publicar la revista ‘Nature’.

(ElMundo.es) La pérdida de biodiversidad, uno de los mayores problemas ecológicos del momento, puede tener un efecto negativo con el que hasta ahora no se había contado. Esa menor presencia de especies en un ecosistema parece estar asociada a una mayor extensión de enfermedades infecciosas, según una revisión de la literatura científica al respecto que acaba de publicar la revista ‘Nature’.

Hay varios mecanismos por los que una mayor o menor biodiversidad pueden provocar un impacto en la propagación de microorganismos. En principio, lo único que está claro es que el efecto de la pérdida de especies altera el ecosistema en que éstas viven, de forma que la transmisión de patógenos entre ellas también se ve afectada.

En teoría, esta variación podría traducirse en un aumento o bien en una reducción de los contagios. Pero, por un motivo u otro, la desaparición de animales y plantas suele ir acompañada de una mayor incidencia de infecciones, según han revelado Felicia Kessing, del Bard College en Annadale (Nueva York) y sus colegas.

Algunos ejemplos que relatan en su informe son el virus del Nilo, una infección transmitida por mosquitos que se ha extendido desde África hasta EEUU, o el síndrome pulmonar por hantavirus, una dolencia respiratoria que se contagia de ratones a humanos.

En ambos casos, la expansión de los patógenos ha estado vinculada a la pérdida de especies: una menor diversidad de aves, que transmiten el patógeno a los mosquitos, ha acompañado al aumento de contagios de Virus del Nilo; mientras que el mayor riesgo de contraer un hantavirus está relacionado con la desaparición de pequeños mamíferos.

Lo que ha ocurrido en estos y otros casos similares es que las especies desaparecidas eran menos susceptibles de convertirse en huéspedes de los agentes infecciosos. Por el contrario, las que sobreviven a la pérdida de biodiversidad parecen ser las que más eficazmente transportan y expanden enfermedades. El resultado es que aumenta la densidad de las especies portadoras, lo que incrementa, a su vez, la posibilidad de contagios.

“En varios de los casos estudiados, las especies más dadas a desaparecer de los ecosistemas por la pérdida de biodiversidad eran las más propicias a reducir la transmisión de patógenos”, indican los investigadores. Para ilustrar el papel que juegan las distintas especies en la propagación de enfermedades, los investigadores citan otro ejemplo: en Virginia (EEUU), los ratones de pies blancos conviven con otras criaturas llamadas ‘opossum’ o zarigüeyas (marsupiales americanos). A ambos ataca la garrapata de patas negras, que contagia la enfermedad de Lyme con sus mordiscos.

Este parásito, a su vez, entra en contacto con la bacteria patógena al alimentarse de su huésped. La diferencia es que los ‘opossum’ saben despulgarse y deshacerse de ellas, mientras que los ratones no. El resultado es que los marsupiales no sólo portan menos garrapatas, sino que aquellas a las que alimentan tienen menos posibilidades de entrar en contacto con la bacteria.

Por el contrario, los ratones de pies blancos son un campo abonado para la propagación de parásitos, y las garrapatas que se nutren de ellos acaban casi siempre infectándose con la bacteria.

Es decir, los ‘opossum’ ayudan a controlar la infección, porque atraen a los parásitos pero los matan o los mantienen libres de infecciones. Los ratones, por el contrario, sólo contribuyen a su propagación. “A medida que se pierde biodiversidad, el huésped con un fuerte efecto de absorción -el ‘opssum’- desaparece, mientras que el huésped con un poderoso efecto amplificador -el ratón- permanece”, señalan los investigadores.


NOTAS DESTACADAS
El Gobierno otorga $1.000 millones a 225 obras sociales para cancelar pagos a proveedores.
El próximo miércoles 2 de diciembre a las 21.30, FUCA realizará "La Noche de las estrellas", un show musical en vivo por Streaming a beneficio de sus programas de Docencia e Investigación del cáncer.
Está destinada especialmente a cuidar a sus asociados que viven solos, y también a los adultos mayores y sus familias.
Se estima que vacunar al 20% de la población de América Latina y el Caribe costará más de 2.000 millones de dólares.
El Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) planteó al Consejo su interés en alcanzar acuerdos que beneficien a sus afiliados.
NOTAS PUBLICADAS
hepatocarcinoma
Científicos del CONICET descubrieron que una proteína intracelular podría ser diana para un tratamiento farmacológico de esta forma de cáncer de hígado, los resultados fueron publicados en la revista GUT, de la Sociedad Británica de Gastroenterología.
COE2
Reúnen a referentes del gobierno bonaerense, municipal y de organizaciones sociales para tomar decisiones conjuntas durante la pandemia. Se formarán también en los distritos turísticos.
gripe-vacuna-kYdD--620x349@abc
Los expertos proponen convertir el impacto negativo de la pandemia en una oportunidad positiva para la estrategia de macroeliminación en población general.
ioma
Homero Giles se mostró convencido de que “hay que invertir en el cuidado y acompañamiento de las personas afiliadas”.
DESTACADOS DE HOY