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Jornada virtual ¿Cómo tomamos decisiones en tiempo de crisis?
a realizarse el día Jueves 23 de Julio 19 hs.

Informes e inscripción: http://jornadas.consensosalud.com.ar/
“Debemos sentirnos orgullosos, porque a pesar de la crisis pudimos contener la pandemia”

Viernes 4 Febrero, 2022 en  Medicina Privada

Consenso Salud entrevistó a Luis María Degrossi, Presidente de la Asociación de Entidades de Medicina Privada (ADEMP), quien alertó sobre la profundización de la crisis financiera en el sistema de salud.

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Entrevistamos a Luis María Degrossi, Presidente de la Asociación de Entidades de Medicina Privada (ADEMP) y quien a su vez detenta una de las Vicepresidencias de la UAS. Hizo un repaso de lo acontecido desde el inicio de la pandemia hasta la actualidad. La situación de las entidades previo a la pandemia; el impacto en los costos y el arrastre de una situación dramática en cuanto al financiamiento; los cambios que tuvieron que aplicar para poder seguir dando atención a los afiliados en el contexto de la cuarentena; y la relación con las autoridades nacionales fueron algunos de los temas que abordó durante la charla.

 

-¿Cómo era la realidad de las entidades que integran ADEMP cuando se inicia la pandemia?

– La situación de todo el sector, era crítica y ya lo veníamos alertando, el desfinanciamiento es prácticamente histórico. Debido al dictado de malas leyes, Decretos y Resoluciones entre los cuales se encuentran la mala regulación de la actividad financiadora, el control de precios, un programa médico obligatorio sin límites claros, la falta de una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, etc. Podemos empezar recordando que el 19 de marzo de 2020, el decreto 297 modificatorio y ampliatorio de los Decretos Nº 260 del 12 de marzo de 2020 y 287 del 17 de marzo de 2020, conjuntamente establecieron primero el distanciamiento social, preventivo y obligatorio y luego el aislamiento. En ese momento, para todos fue muy difícil comprender las características de ese nuevo virus denominado Sars-Cov 2, saber cómo se comportaba y determinar cómo se contagiaba y propagaba. Y todo eso puso en alerta a la comunidad internacional, no sólo científica, sino también global. En ese contexto el gobierno se vio obligado a tomar ciertas medidas de emergencia, que lo obligaron a decretar una nueva Emergencia Sanitaria, que por razones económicas, ya se venía renovando año tras año. Ahí fue cuando se inició una carrera que hoy todavía no pudimos terminar. Al principio el sector salud y las autoridades sanitarias creyeron que las entidades financiadoras íbamos a “hacer caja”. La gente se asustó y se recluyó en sus hogares y tenían miedo de concurrir a los centros de salud, porque suponían que era más probable contagiarse el virus. A su vez, el gobierno determinó que se suspendan todas las cirugías programadas y en general todas las prestaciones médicas que no eran urgentes, entonces se supuso que íbamos a tener menos solicitudes de atención por el obligado encierro y el temor. Pero eso se fue desmitificando, porque si bien aún no hay tratamientos claros en cuanto a la efectividad contra el Covid-19, la atención integral de los pacientes no fue económica como inicialmente se pensaba. Se demandó mucho recurso humano, hisopados, seguimiento en ambulatorio cuando la sintomatología no era de gravedad, y sumado a eso surgió el temor de que se colapse el sistema. Gracias a Dios, con todo el esfuerzo del sector eso no ocurrió, entonces ese combo, llevó a que la hipotética caja que supuestamente íbamos a hacer no se produjera. Si a ello sumamos las consecuencias terribles que produjo la demanda contenida de las enfermedades que no tenía que ver con este virus pandémico, debemos realmente preocuparnos por la sustentabilidad del sistema. Pero para poder contestarte la pregunta de manera completa, tenemos que hacer un poco de historia. Desde la existencia de ley 26.682 que fue sancionada a fines de 2011 y que entró en plena vigencia con sus respectivos Decretos Reglamentarios el 1991 y el 1993 a principios de 2012 el desfinanciamiento del sector fue increíble, y eso fue como consecuencia de haber regulado la actividad de la mala manera en que lo hicieron y, en segundo lugar, por regular el precio como lo hicieron. Ese desfinanciamiento que ya era serio, con dicha ley y con el sistemático incumplimiento del art. 17 de dicho Plexo Normativo, se profundizó aún más.

 

-¿Nos podría dar algunos datos con respecto a eso?

-Sí claro. Voy a compartirte algunos números que surgen de varios estudios que nos ha brindado el Lic. Hugo Magonza, vicepresidente de ADEMP y Presidente de la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI). Tomando una base de 100, desde el año 2011 la cuota de la medicina privada al 2018 tuvo un 586% de aumento, al 2019 hubo un 949%, en 2020 un 1054%, en 2021 un 1606%, y a febrero de 2022 un 1759%. Para que tengas una referencia del retraso de ese porcentaje te puedo completar la información contando que el salario de una enfermera aumentó a febrero de 2022, 1932%, entonces ahí ya tenemos 200 puntos porcentuales de diferencia. Si vamos al IPC publicado por el INDEC, a febrero de este año habrá un 2398% de incremento, es decir 640 puntos porcentuales menos que la cuota de la medicina privada. El costo en salud, dato que fue trabajado por todas las entidades de salud de Argentina, entre ellas algunas académicas como Isalud, aumentó 3546%, es decir 1600 puntos porcentuales más que el ajuste de cuotas. Si nos detenemos en los medicamentos de baja incidencia y alto costo o precio aumentaron 4021% es decir 2300 puntos porcentuales más que la cuota. El dólar del Banco Central de la República Argentina que rige la gran mayoría de nuestros egresos, aumentó 2555%, 800 puntos porcentuales más que la cuota. Si a todo este condimento explosivo que mencioné, que son datos oficiales, le sumamos la pandemia entonces podemos decir que estamos en una situación muy difícil y crítica a la vez.

 

-¿Cómo están transitando la nueva ola en cuanto a la atención?

-Hoy estamos transitando la tercera ola de Covid-19 en nuestro país y se está complicando actualmente sólo la atención primaria, es decir hisopados, centros de atención ambulatoria y guardias, pero por suerte no pasa lo mismo con las camas de piso, ni las de terapia intensiva o UTI. Por ahora esta cepa está siendo más benévola que las anteriores en cuanto a las consecuencias y además la vacuna ha ayudado muchísimo a contener el virus. Ha ayudado mucho también el aprendizaje que el sector salud, tanto público como privado, tuvo en lo que va de la pandemia más que nada en saber cómo se comporta el virus y prestar mayor atención en determinar donde hay que invertir más recursos económicos y humanos, y creo que todo eso permitió que no se sature el sistema. Sin perjuicio de ello es de destacar que no tenemos que relajarnos, porque no sería nada raro que el virus nos presente otras variantes que sigan complicando las cosas. A estar atentos.-

 

 

-¿Pudieron las entidades que integran ADEMP subsistir al contexto de pandemia y desfinanciamiento o hubo casos en que no se pudo?

-ADEMP está compuesto por pequeñas, medianas empresas y también tenemos grandes corporaciones y obras sociales con planes superadores. Indudablemente todas hemos sido castigadas. Todo tiene que ver con la espalda que tenga cada entidad y sabemos que a las más chicas les cuesta más, pero nosotros somos entidades muy prolijas y, a pesar de todo el contexto, pudimos sostenernos y manejar la crisis.

 

-¿Hubo aumento en la cartera de afiliados como consecuencia de gente que se adhirió al sistema por temor al virus? A su vez, la crisis golpeó el bolsillo de todos los argentinos, ¿esto hizo que se pidieran cambios de planes por propuestas más económicas?

-Hubo mucha gente que pidió cambios descendentes de planes, porque sus bolsillos se vieron castigados por la inflación. También hubo personas que ingresaron al sistema por temor a la enfermedad, que fue un porcentaje menor, pero existieron esos casos. Algunos pudieron acceder y otros averiguaron, pero sus posibilidades económicas no se lo permitieron. Debo ser sincero y decir que la gente empezó a valorar su salud y la de sus seres queridos y comenzó a darle prioridad a su cobertura médica. Entendió que es mucho más importante estar cubierto desde lo médico, que tener el mejor paquete de cable o telefonía. Eso se vio reflejado en el comportamiento de la cobranza que se mantuvo a niveles históricos e incluso hubo casos en que mejoró, porque el temor de quedarse afuera les hizo hacer un esfuerzo por mantenerse. La conclusión es que no hubo una pérdida de socios en el sistema, lo que si sucedió es que por la pérdida de empleo bajó la cantidad de socios desregulados, que son quienes se desregulan de su obra social de origen y pasan a la medicina capitalizando sus aportes de ley. Eso sí puedo confirmar que se vio disminuida la cantidad de socios desregulados, pero mucha gente se acercó a contratar planes directos. A mi entender, en líneas generales, mantuvimos la cartera anterior a la pandemia.

 

-¿Cuáles fueron los cambios principales que tuvieron que adoptar para poder sobrellevar el contexto de cuarentena y pandemia?

-Una de las cosas más importantes fue cumplir estrictamente con los protocolos. Al ser considerados esenciales nunca cerramos las puertas y desde mi empresa que es APRES CEBERTURA MEDICA fuimos acreditando los respectivos protocolos, readaptamos todos los puestos de trabajo con burbujas individuales por puesto, se incrementaron las medidas de limpieza y de sanitización en todas las áreas, se incrementaron los medios y herramientas digitales, no sólo para comunicarse con el socio sino también a través de la receta electrónica y de consultas virtuales. Esto fue un pedido expreso de las autoridades y se aceleró el dictado de una norma para aprobar la consulta médica digital. Eso se implementó y se consolidó en tiempo record, resolviéndose muchos problemas de manera remota, lo que ayudó a que no se tuviera que concurrir a los centros de salud y se pudieran extremar las medidas de seguridad para evitar una mayor propagación del virus. Los cambios fueron muy profundos y muchos vinieron para quedarse.

 

-¿Uno de ellos sería la telemedicina?

-Yo celebré cuando la instauraron, pero hay que regularla mejor y no abusar de ella. Es una herramienta más que no puede ser la única, porque no hay como el acto médico presencial, el contacto con el paciente es clave. Pero en la excepcionalidad que nos presentó la pandemia fue una muy buena herramienta para poder hacer seguimiento de pacientes crónicos, controles, y también seguimiento de pacientes leves de Covid en domicilio. En mi opinión se debe regular para que no haya excesos de ningún lado, ni de los usuarios ni de los prestadores y menos aún de los financiadores. ACTRA trabajó  mucho en este aspecto y se esté bregando por una ley de telemedicina, para que sea algo más práctico, palpable y que sume y no reste. Se hicieron jornadas sobre el tema donde concurrimos todos y aprendimos mucho. Se que se está trabajando en un proyecto y nos convocaron para dar una visión y entendemos que es lo correcto porque tiene que ser consensuado entre todos. Así, cuando el poder legislativo ingrese algún proyecto a través de las comisiones de salud, podremos acercarle el conocimiento que tenemos y así lograr que se dicte una ley como corresponde y no volver a cometer el error que se cometió cuando se dictó la ley de medicina privada.

 

-¿Cómo fue la relación con las autoridades nacionales durante la pandemia?

En el inicio de la pandemia nos convocó el Ministro de Salud, que en ese momento era Ginés González García. El 20 de marzo fue la primera reunión informativa porque todo era muy nuevo, trabajamos articuladamente en el inicio con las autoridades con varias reuniones e intercambio de opiniones. También se acercó el ministerio de salud de la Ciudad, a través de su titular el Dr. Fernán Quirós, y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires a través de su respectivo ministerio. Se empezó bien, pero creo que después la pandemia nos fue sobrepasando a todos y nos empezamos a dispersar, con reuniones más esporádicas y sin una relación tan fluida, lo cual termino no siendo tan bueno como al inicio.

 

-¿Hubo algunas ayudas financieras por parte del gobierno?

-Sí, pero estaban más dirigidas al sector prestador y no tanto al financiador. Nosotros obtuvimos rebajas en las cargas previsionales y el impuesto al cheque, establecidos por el Decreto 300/20, pero por ejemplo, no tuvimos  REPRO. Incluso muchos de nosotros tenemos capacidad propia instalada y fue un error pensar que las entidades de medicina prepaga no estaban en contacto directo con la pandemia, por lo que quedamos afuera de algunos subsidios. Pero nosotros no somos de quejarnos y creemos que fue clave la ayuda al sector prestador porque se necesitaba, y celebramos eso porque de alguna manera si los ayudaban a ellos también nos estaban ayudando a nosotros.

 

-¿Cómo fue la situación en cuanto al personal de salud?

Los médicos son humanos y muchos tuvieron temor a este virus. Si bien están preparados para cumplir una función, el temor está presente. Incluso muchos profesionales dejaron de atender y también muchos se contagiaron y tuvieron que ser aislados. Además, tuvimos que sufrir pérdidas de vida de quienes han estado al frente de la pandemia. Hoy por hoy seguimos teniendo consecuencias en cuanto a la falta de personal, en la actualidad estamos en un 30% de ausentismo, por efecto de esta tercera ola, porque esta cepa contagia más y debemos cumplir estrictos protocolos, que dicho sea de paso fueron flexibilizados en alguna medida, y eso ayudo a que este problema no se desmadre.

 

-¿Imagino que hubo momentos de tensión cuando el sistema estuvo al límite de su capacidad?

-Al principio se minimizó lo que podía causar el virus, pero después fuimos entendiendo que el Sars-Cov-2 tomó ciertas características de agresividad en la salud humana, especialmente con las tan temidas neumonías bilaterales durante la primer y segunda ola, que nos lleva a lamentar casi 120 mil muertes. Y lo que veíamos en el mundo realmente asustaba, con muertos en los pasillos de los hospitales e incluso en las calles. Con los Hospitales totalmente saturados y en algunos casos sin posibilidad de respuesta suficiente En ese contexto, podemos decir que como argentinos debemos sentirnos orgullosos, sobre todo los que formamos parte del sistema de salud, porque logramos que no se sature el sistema, aunque hubo momentos de mucha tensión en el uso de los servicios y en la administración de los recursos. Hoy podemos decir que logramos contener la pandemia, tuvimos la desgracia de padecer este número tan grande de muertes, pero creo que hemos superado nuestras propias expectativas y que lo estamos dando todo y dentro de lo mejor posible.

 

-¿Se puede rescatar algo positivo de la pandemia?

-Yo soy una persona optimista y trato de quedarme con lo positivo de las cosas. Creo que sí se pueden sacar cosas positivas porque aprendimos a valorar la vida humana más de lo que lo veníamos haciendo. También entendimos que dar un abrazo era muy importante, ahora que nos saludamos con puños y codos. Nos hace falta ese abrazo y ese beso que estamos extrañando. Tampoco pudimos despedir a nuestros muertos, no pudimos tener reuniones familiares, ni celebrar cumpleaños. Creo que esta pandemia nos tiene que dejar una enseñanza y es que la vida humana junto con la libertad son los bienes más preciados del ser humano y que como tales, los tenemos que tratar. Hay que trabajar mucho para que la salud de la persona tenga una cobertura integral, no sólo los que ya la tienen a través del sistema privado, y para que tanto el sector salud público como privado estén bien articulados, para brindar una buena atención con celeridad y con costo eficiencia. Además, debemos aprender a no malgastar recursos en salud y preguntarnos por qué nos hisopamos 3 o 4 veces, si es realmente necesario, cualquiera sea el financiador, eso no importa. Debemos tomar conciencia de que los recursos son muy escasos y hay que usarlos eficientemente. Una frase que uso mucho es que no tenemos que gastar menos, sino que hay que gastar mejor. Esa debe ser la consigna y la pandemia nos enseñó eso. Ojalá, en el futuro, lo podamos aplicar certeramente y con la convicción de que ese es el camino.


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