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Jornada virtual ¿Cómo tomamos decisiones en tiempo de crisis?
a realizarse el día Jueves 23 de Julio 19 hs.

Informes e inscripción: http://jornadas.consensosalud.com.ar/
Los efectos sociosanitarios y económicos de la pandemia

Lunes 6 Septiembre, 2021 en  Medicina Privada

ACAMI llevó adelante el primer encuentro de su XXIV Congreso Argentino de Salud y se analizaron las consecuencias que está dejando el Covid-19 en el sistema de salud. Ingresá a la nota para ver la jornada completa.

Lic. Hugo Magonza

Para ver la jornada completa podés acceder al siguiente link:  Video primera jornada

La Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI) desarrolló el XXIV Congreso Argentino de Salud. Este año, como en el 2020, la modalidad fue virtual y constará de tres jornadas. La primera tuvo lugar el 26 de agosto y los próximos encuentros serán el 16 y 23 de septiembre de 18 a 20 hs.

La apertura estuvo a cargo del Lic. Hugo Magonza, Presidente de ACAMI, quien en su alocución expresó: “Los problemas del sistema de salud y sus soluciones no son ajenos al problema que tiene el país. Nadie puede negar que el sistema sanitario tiene una capacidad enorme de resolución. Pero sólo con el sistema sanitario no se puede, si los demás determinantes no acompañan. Llegamos a la pandemia con un desfinanciamiento estructural y con un modelo jurídico anárquico y una pesada carga tributaria”.

Asimismo, destacó que “desde el 1 de enero del 2012, fecha en que se empezaron a fijar los aumentos de los precios de las cuotas por parte del Estado, el costo de vida aumentó 18 veces, 1800%. El PMO de la seguridad social va a aumentar 35 veces con una proyección hasta febrero de 2022. Y debo aclarar que el costo de salud está un 35% por encima del costo de vida. También, los medicamentos de alto precio subieron 4000%. En ese período que marcó, el convenio de trabajo va a dar 20 veces de aumento y la cuota de la medicina prepaga habrá subido sólo 18 veces. Es importante recalcar que las dos fuentes de financiamiento más importantes del sistema privado son la cuota de los individuos y el incremento de los salarios. Nosotros no decimos que los precios tienen que acompañar 100% el aumento de los costos, porque no hay ninguna posibilidad que sólo la cuota sea el impulso de la financiación de la salud, tiene que haber otros métodos. Los mayores costos se han pagado con un mayor endeudamiento, menor inversión, menor traslado de los recursos económicos al valor de las prestaciones con el consiguiente deterioro de su precio, de los salarios y honorarios profesionales”.

“En el año 2012 Poliarquía había hecho un trabajo para ACAMI donde se analizaba donde estaba ubicada la salud en el orden de preocupaciones de la gente. Ese año la salud estaba en el puesto 14. Podemos pensar que en medio de la pandemia estamos en el podio, pero no es así. Otra encuesta que hizo Sinopsis muestra que estamos en el puesto 7. Es muy difícil hablar de salud cuando hay otros problemas tan acuciantes. Los economistas dicen que no hay preocupación sobre necesidades satisfechas y yo creo que todavía, a pesar de todo, los sistemas dan respuesta con mucha calidad y por eso la gente no lo ve como algo preocupante”.

En cuanto a la tan mencionada reforma de la salud, Magonza sostuvo: “Nadie duda de que el sistema requiere cambios o ajustes. Pero en ese proceso de reformas, si nosotros no intervenimos nos vamos a encontrar con que el sistema que dio tanto resultado ya no está más y la población se va a dar cuenta cuando ya sea tarde. Si el sistema de salud no está en la agenda de la sociedad, tampoco estará en la agenda de la política. Es por eso que nosotros hacemos estos congresos, es necesario empezar a sumar a la población a esta lucha por la supervivencia”.

“En medio de la pandemia el sistema se adaptó e incrementó su capacidad de dar servicios y dio respuestas muy satisfactoriamente desde su estructura y también desde el compromiso de los recursos humanos y nos sentimos enormemente orgullosos del trabajo que han realizado. Han transcurrido dos picos de la pandemia y han sido sobrellevados exitosamente por el sistema público, de la seguridad social y el privado. Queremos hacer nuestro más profundo reconocimiento a quienes estuvieron al frente de esta batalla”.

“El sistema requiere reformas que han sido discutidas en este congreso y han sido consensuadas con todos los subsectores. Necesitamos fortalecerlo y mantenerlo de manera sustentable. La reforma se debe basar sobre sus fortalezas y no sobre sus debilidades. Debemos hacerlo accesible a quienes no acceden, y yo creo que es único en cuanto a cobertura y calidad”, finalizó el titular de ACAMI.

 

Los recursos humanos en tiempos de pandemia

María Victoria Aostri, gerente de recursos humanos del Hospital Italiano, fue una de las disertantes que describió el rol y la situación del recurso humano durante la crisis del Covid-19 y señaló: “La pandemia nos hizo recalcular y plantear la transformación. Hubo un gran cambio de paradigma y cambió el vínculo entre las organizaciones y las personas que trabajamos en ella. Las restricciones nos llevaron a repensar y establecer el teletrabajo de un día para otro”.

“Los principales desafíos fueron: la información inicial donde se inicia la cuarentena y nadie sabía bien cómo tenían que hacer si tenían que ir a trabajar o no. La clave fue no llenarlos de información y generamos un equilibrio para comunicar bien. La catarata de cambios normativos y la falta de reglamentación hizo que tuviéramos que interpretar todo constantemente”.

“El teletrabajo lo fuimos implementando de a poco y las áreas de informática tuvieron que salir a adaptar sistemas y ver si la gente en su casa podía trabajar con las herramientas que tenía”.

“Además, todo esto lo tuvimos que enfrentar en un contexto en donde estábamos bastante golpeados económicamente. Debimos poner hincapié en administrar recursos limitados y cumplir con el cuidado de la gente, las adecuaciones edilicias y el tener que contratar mayor personal”.

“Muchos de los cambios de paradigma vinieron para quedarse. Uno no tiene que dejar de lado la salud mental y ver cuál fue el impacto de no poder socializar con un compañero. La flexibilización de la jornada laboral, las horas extra, el trabajo desde la casa donde el límite de lo laboral y lo familiar se desdibuja, y el aislamiento social donde mucha gente dejó de ver a su familia, es algo que impactó fuertemente”.

 

Del panel de recursos humanos también participó la Lic. Marta Susana Novick, investigadora del CONICET quien detalló un trabajo de investigación realizado durante el año 2020.

“Hicimos una investigación sobre lo que pasaba con el personal de salud en el marco de la pandemia. Quiero señalar que tomamos al personal no médico para el estudio que nos pidió ATSA. Los principales problemas que aparecen son relativamente nuevos, pero no tanto. El personal de salud ya pasó por el HIV y la hepatitis pero los riesgos estaban establecidos, en cambio en esta pandemia había mucha incertidumbre porque este virus se veía muy letal y la información variaba constantemente”.

“Trabajamos con 8 instituciones del sector privado de Capital y provincia de Buenos Aires y realizamos entrevistas con referentes del sector privado y del público. En la primera etapa había mucho miedo e incertidumbre, la inseguridad y el miedo a contagiar. En una segunda etapa aparece lo que denominaron que “no existe la urgencia sino la emergencia. Hay un tercer momento que implicaba qué hacer con una nueva ola y cuáles eran las secuelas post covid”.

“En el recurso humano que estaba sometido a la presión de la pandemia hubo mucha fatiga y burn out lo que repercutió en la salud de la gente. Se registraron largas jornadas con una carga del trabajo femenino muy fuerte. Un 33,5% de la gente tenía tres rasgos de los síntomas del burnt out y un 39% tenía los cinco rasgos”.

“Como conclusión puedo decir que el sector salud fue analizado mucho tiempo como un servicio y no como un espacio de trabajo. Se sigue valorando mucho lo técnico y científico y parecería que el personal es sólo un complemento. Pero no es así, porque sin recursos humanos el sistema de salud no funciona. Al personal de salud no lo formamos sólo con lo económico, si no con condiciones de trabajo dignas, porque de lo contrario la calidad del desempeño se deteriora y con ello la salud de la población”.

 

Lo que se debería hacer para mejorar los resultados

El Dr. Rubén Torres, Rector de Isalud, también fue uno de los expositores en el congreso. Fue el encargado de analizar lo que se hizo y lo que se debería hacer para mejorar los resultados en esta crisis de salud.

Torres inició su ponencia diciendo: “Voy a plantear lo que se necesitaría para la necesaria reforma del sistema de salud.  Y comienzo mostrando una encuesta de enero de este año que subraya los problemas que afectan al país y vemos que la salud no está ni siquiera entre los primeros 10 puestos. Cuando uno pregunta cuáles son las cosas que más preocupan en cuanto a la salud de los argentinos se encuentra con dos cosas que llaman la atención. La primera de ellas tiene que ver con la salud personal y la otra es el costo de la cuota de la medicina privada. Entonces creo que para encarar una reforma debemos entender todos que la salud es un bien común y llamativamente las dos preocupaciones que marca la encuesta son individuales. Esto detalla una actitud muy particular de la Argentina”.

“Tenemos que aprovechar la pandemia porque la salud apareció en el escenario, ya que cuando pase esto va a dejar de ser una prioridad y van a surgir otros problemas. Es un buen momento para debatir la reforma del sistema de salud”, enfatizó el especialista.

El rector de Isalud remarcó que “la única herramienta que puede transformar la realidad es la política. Son tan graves los problemas que tiene el sistema, que ningún ministro de salud puede encarar un cambio si no hay una decisión política de modificar esa realidad”.

“Hay muchas cosas que impactan en este momento, que son los altos índices de pobreza, la inflación, el estancamiento, el bajo nivel de inversión, el quiebre de la economía privada, la enorme deuda pública, las diferencias ideológicas irreconciliables entre partidos, la incertidumbre y la angustia. Además, hay una sensación de desconfianza en las instituciones y los dirigentes. Las demandas sociales no parecen contenidas dentro del sistema. La insatisfacción de la gente con las políticas públicas en todo sentido supera el 50%. Y específicamente en la política general de salud la insatisfacción llega al 65%.”

Torres llamó a dejar de poner parches en el sistema. “Tenemos que pensar en cosas de muy largo plazo. Es suficiente con tener una gestión pública eficaz que acabe con la improvisación que nos llevó a esta situación. La apuesta sobre el futuro reclama una discusión colectiva e integral sobre las condiciones de salida de la decadencia. Los eventuales resultados de políticas exitosas serán visibles recién en el curso de varias administraciones, a partir de diagnósticos acertados y políticas transgubernamentales. Es necesario hablar de los problemas y no de los efectos de los problemas. De eso surge lo que deberíamos hacer. También existe una incapacidad para construir acuerdos sincerando la realidad y sobran excusas para justificar la falta de solución a los grandes problemas del país”.

“Uno de los planteos de la reforma es contrarrestar el sentido común dominante basado en la competencia y el individualismo con nuevas lógicas basadas en la cooperación y las soluciones colectivas. Yo coincido en que el enfoque ofertista no construye derechos ni construye salud, se limita a poner oferta a disposición de la población. Las políticas que promueven competencia y consumo fomentan la retirada moral de la sociedad”.

“Otro punto a resaltar es que si el sistema privado tiene una cobertura oportuna, se pone en evidencia la ineficiencia de la gestión del sector público. No es algo creado por la medicina privada, sino que el sector público no hizo lo que debía hacer, que es brindar salud al conjunto de los argentinos”, sentenció Torres.

“Lo que debemos pedir a una reforma es que todos tengan acceso efectivo y que haya una disminución del gasto de bolsillo. Hay algo fundamental y es que el problema básico es la inequidad”.

“Cuando Otto von Bismarck pensó la seguridad social se daban cuatro condiciones que eran: la forma y función de la familia, la biografía laboral, el principio generacional y el pleno empleo y ninguna de estas cuatro condiciones existen en este momento. Y nosotros seguimos insistiendo en que en estas condiciones actuales podemos sostener un sistema de salud basado en impuestos al trabajo. La pregunta es si el Estado va a tomar el papel que le corresponde en este sentido”.

Torres advirtió que después de la pandemia ocurrirá una fenomenal caída en la recaudación de la seguridad social, “que perderá por lo menos unos 500 mil aportantes, fundamentalmente del sector servicios, hoteles, gastronomía, pequeñas industrias, comercio y construcción”.

En cuanto a la situación de los monotributistas explicó: “Otras propuestas de reforma hablan de aumentar la inversión directa en salud del Estado nacional a través de un Fondo Nacional de Salud y yo creo que el único ausente en esta discusión es el Estado, porque es el que menos aporta. Con el monotributo se transfirió la cobertura de salud de más de 3 millones de personas a las obras sociales. Hoy hay cerca de 4 millones de monotributistas y el 53% no paga la cuota, pero tiene servicios de salud, gracias al esfuerzo de las obras sociales y los trabajadores formales. Se va a tener que debatir si se debe modificar el régimen del monotributo”.

“Otro tema a discutir es mejorar la eficiencia, porque hay 300 obras sociales, pero en 38 de ellas está el 70% de los beneficiarios. Eso hace que haya un alto número de obras sociales que no pueden garantizar el derecho que les corresponde a los afiliados”.

“Otro punto es que el Estado no se hace cargo de la fragmentación. El Estado tiene hospitales nacionales, provinciales, municipales, obras sociales nacionales, provinciales, fuerzas armadas, del poder legislativo, PAMI y ninguno de ellos actúa integradamente. Con esto vemos que ha faltado voluntad política para modificar esta realidad”.

Hacia el final de su disertación señaló: “Para hablar de reforma se deben tener en cuenta dos aspectos. El económico, donde se deben responder preguntas como, cuánto se debe gastar, de dónde vienen los recursos, cómo asignarlos, cuáles serán los modelos de pago. Y el otro aspecto es el técnico, que debe preguntarse qué vamos a cubrir, a quién, cómo y dónde”.

 

Los efectos de la pandemia

El Dr. Oscar Cingolani es investigador de la Universidad Johns Hopkins y estuvo presente en el Congreso de ACAMI y dio un pantallazo de los aspectos psicosociales de la pandemia.

“Hace dos años nunca pensé que íbamos a tener más de 4 millones de muertes y que íbamos a estar entrando a una cuarta ola aquí en Estados Unidos donde trabajo. Al inicio mucha gente se negaba a usar marcarillas y podemos decir que aquellos países que negaron la pandemia fueron los que tuvieron la mayor cantidad de casos y muertes. Esto se ve que repercutió en la economía y se necesitaba hacer algo para no entrar en un desastre económico”.

Cingolani describió que “en los primeros meses de la pandemia el desempleo subió de un 4 al 15% en Estados Unidos y también en Canadá. Esto se vio reflejado también en centros de salud. Los médicos en centros universitarios dejamos de cobrar la jubilación por un año y medio y los puestos ejecutivos redujeron su salario en un 30%”.

En cuanto a los profesionales de salud dijo: “El 50% del personal de salud que estaba en la línea de combate sufrió depresión, el 44% tuvo ansiedad, el 34% padecía insomnio y el 71% sufría estrés. Todos los días cuando iba a tomar mi guardia en unidad coronaria veía a los médicos devastados por la cantidad de muertes, recordemos que en ese momento no había vacunas disponibles”.

“Entre un 30 y 42% de los trabajadores esenciales y no esenciales mostraban síntomas de estrés mental y hubo aumento de consumo de psicofármacos y alcohol. También se registró entre un 8 y 22% de personas que había considerado el suicidio”.

“Paralelamente a eso veíamos algo que iba a afectar la economía de la salud cuando notábamos el aumento de los casos de paros cardíacos no hospitalarios. Se trataba de gente que tenía dolor de pecho y no consultaba por temor al Covid, que eran trasladados de urgencia o fallecían en la casa”.

En el caso del hospital John Hopkins, donde el especialista se desempeña explicó: “Teníamos, al principio de la pandemia, un aumento fuerte de casos de Covid y se mantenían por semanas internados. Esto llevó a convertir ocho salas comunes, en salas de terapia intensiva y pese a eso llegamos a tener un 80% de ocupación y 1500 pacientes respirados en un mes y medio”.

“Un estudio en Estados Unidos estimó que, de abril a junio de 2020, hubo 22 millones de pacientes que pospusieron sus screening y se cree que por eso 80 mil pacientes están en riesgo de no haber sido diagnosticados con cáncer. Las mamografías cayeron un 87%, los PAP un 83%, las colonoscopias un 90% y los tests de PSA un 60%”.

“Lo que necesitamos para que esto se de vuelta es una vacunación global y masiva. En Estados Unidos tenemos al 60% de la población con la primera dosis y el 52% con el esquema completo. Pero así y todo hay estados con muy poca vacunación y esto es lo que no nos permite volver a la normalidad. En los estados donde aumenta la internación y la mortalidad es donde hay menor tasa de vacunación y reticencia a usar máscaras”.

“Para finalizar sólo quiero resaltar que nos tuvimos que preparar para el cambio y hay que seguir preparándose para ello. Hay que formar equipos multidisciplinarios que logren ayudar al personal de salud y a los pacientes. Además, debemos identificar nuevas oportunidades para reducir los costos en medicina y colaborar con profesionales de la salud en la selección y utilización de decisiones costo eficientes”.


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